Los deepfakes son vídeos, imágenes o audios que han sido manipulados, normalmente con el objetivo de suplantar la identidad de alguien. Utilizando inteligencia artificial (IA), los ciberdelincuentes pueden superponer el rostro de una persona o clonar su voz para que parezca que dice o hace algo que no es cierto.
Aunque los deepfakes empezaron siendo conocidos como una forma de entretenimiento, ahora se utilizan cada vez más en estafas sofisticadas, poniendo en riesgo tanto a personas como a empresas.
Para explicar el peligro de los deepfakes, en esta ocasión, hemos elegido uno de los cuentos más conocidos, el cual incluye un caso de suplantación de identidad: Caperucita Roja. Los “lobos” de hoy en día ya no están en el bosque, están en tus dispositivos, utilizando vídeos y llamadas que parecen reales para hacerse pasar por alguien de tu confianza, como un familiar o tu banco.
Sincronización de labios
El movimiento de los labios en un video puede alterarse para que coincida con un audio diferente, transmitiendo un mensaje falso en un vídeo real.
Clonación de voz
A partir de una breve grabación, la IA puede replicar la voz de una persona, haciendo que parezca que quien te habla es, por ejemplo, un familiar, un amigo o un compañero de trabajo.
Intercambio de caras
La IA puede intercambiar rostros en una imagen o vídeo, incluso durante una llamada, haciéndote creer que estás hablando con la persona real.